San Luis, Argentina
ESPACIO PÚBLICO

La historia dice que se la conoció como “Potrero de Reyramos” más acá en el tiempo “Parque Pringles” o “Plaza de las Flores”. Lo cierto es que a mitad del siglo pasado era un potrero lleno de maleza y yuyos. Hoy orgullosamente para los puntanos es la plaza Pringles.

El diario “El Oasis” de 1878 destaca esa particularidad y también dice que un grupo de vecinos ya en 1875, venía pidiendo la concreción de una plaza, incluso le enviaron una nota al gobernador Rafael Cortés, pidiendo la expropiación de una manzana frente a la casa de Rufino Lucero y Sosa para hacer la mencionada plaza. El pedido no prosperó porque no alcanzaba el dinero.

Pero ahora, habían reunido más de mil cuatrocientos pesos. Entre los vecinos que firmaban se destacaban  Matías Laborda, Francisco Ortiz, Daniel Videla y Valentín Pérez, agrega el historiador, Jesús Liberato Tobares.

Conscientes de la necesidad de que la ciudad contara con un solar de paseo o esparcimiento, el gobierno envía a la Legislatura el pedido de la expropiación, acompañado de un proyecto de ley. “El Oasis” publica el proyecto que dice en su primer artículo: “Declárase de utilidad pública la expropiación de la manzana ubicada en esta ciudad entre las calles Ferrocarril Norte, Constitución por el naciente (este), Córdoba por el sur y Rivadavia por el poniente (oeste)”. En otro apartado señala: “Autorízase al Poder Ejecutivo para expropiar, previa indemnización de la manzana referida por el objeto enunciado en el artículo uno”.

La misma crónica explica que la Comisión de Hacienda aconseja la expropiación pero con una salvedad. Que las expropiaciones se realicen en la manzana comprendida entre Ferrocarril Norte, Constitución por el naciente (este), Córdoba por el sur y Rivadavia por el poniente (oeste) o bien la que da frente al Colegio Nacional por el poniente y a la calle Ortiz Estrada por el sur, o que las determine el Poder Ejecutivo consultando los intereses y conveniencia de la población con los del erario público.

El 29 de setiembre de 1878 “El Oasis” dice que el gobierno ha elevado a la Legislatura un proyecto pidiendo la expropiación de la manzana que da frente al Colegio Nacional para hacer una plaza. “Tal vez —dice el diario— no se consiga el dinero suficiente pero esa manzana está poco poblada. Además la tapia del colegio siempre afeará la plaza. Más razonable sería abrirla más adelante (en otro lado) y en aquellas cuadras cuyos vecinos estén de acuerdo”.

La situación trajo no pocas discusiones entre los funcionarios actuantes y la Legislatura, lo que ocasionó una demora poco entendible. Estaban los que querían la plaza entre las actuales calles Rivadavia, San Martín, Belgrano y Pringles. Y los que pretendían que se hiciera en el actual emplazamiento; Rivadavia por el oeste, San Martín por el este; Junín y Pringles.

El 4 de noviembre de ese año, el gobierno decreta: “Procédase a la apertura de una plaza entre las calles Ortiz Estrada, (hoy Pringles)  Rivadavia, Corrientes (hoy Junín) y el Colegio Nacional (calle San Martín)”.

Junto al pedido de expropiación el gobierno establece que Miguel Cobos, y Campos, Cristóbal Pereyra, y Juan Robelli integren una comisión evaluadora. Y les da autoridad para negociar con los vecinos, permutar lugares, o terrenos  fiscales para pastoreo.

Se daba inicio a un lugar muy necesario, el actual Parque Pringles –por esos años- no tenía iluminación, era un lugar tenebroso, en las noches era un poco complicado transitarlo, había que caminar a tientas. Lo mismo pasaba con la calle frente al Colegio Nacional lugar invadido por los murciélagos y donde los vagabundos pernoctaban, pese a que estaba cerrado con rejas de hierro, tenía ocho portones de hierro con pasadores y cerraduras ubicados en cada esquina y a mitad de cuadra.

Por eso los vecinos “notables” pugnaban ante las autoridades con la creación de una plaza que trajera progreso a la sociedad. Recién en 1881, la plaza fue remodelada. Se colocan asientos de madera, otros  de material y algunos de hierro, se amplían los jardines y se cambian varias especies de plantas. El jardinero, José Ferreira plantó eucaliptus y laureles para embellecimiento el lugar. A principios de 1910, el gobierno contrata al escultor pintor y grabador italiano Rafael Radogna para hacer el monumento al coronel Juan Pascual Pringles.  El 12 de octubre de 1912 poco después de las 16, con la presencia del gobernador Adolfo “El Pampa” Rodríguez Saá comenzaron los actos de inauguración. Había miembros del Regimiento de Granaderos a Caballo, y del Batallón de Coraceros de Lavalle.

Después se cantó el Himno Nacional Argentino, en la noche se realizó el baile oficial en los salones del Teatro Municipal, también hubo corsos de flores en torno a la plaza.

El lugar fue epicentro de cuanta manifestación existió, por sus paseos, se han hecho pruebas de destreza, malabarismo, exhibiciones circenses, actuaciones de bandas militares, musicales y desfiles.

Hoy el tradicional paseo, y después de varias transformaciones, es uno de los lugares más bellos de la zona, lugar elegido por los turistas que recorren la provincia y orgullo de los puntanos.

Ubicación